Leyenda De La Cruz Del Diablo De Cuenca

España esconde muchas leyendas y mitos mágicos, entre ellos la Leyenda de la Cruz del Diablo de Cuenca es excepcionalmente interesante.

La historia que se halla entre cada ladrillo y piedra de España es única y rica, escondiendo las mejores de estas en las ciudades y centros más rurales, como lo es Cuenca. Esta ciudad es un gran destino turístico, esto debido a muchos factores. Cuenca es visualmente hermosa, tanto por su estructura como por su paisaje natural y cultura, aún así, eso no es todo lo que esta ciudad tiene para ofrecer.

Leyenda De La Cruz Del Diablo De Cuenca

Además de brindar un espectáculo visual, Cuenca tiene la fama de ser un lugar mágico y misterioso, puede ser por su aspecto rural, por el aura que brinda su fauna y flora, o simplemente por las energías mágicas que emanan de este lugar. Sea cual sea el motivo, es claro que este lugar tiene muchas historias para contar, siendo la la leyenda de la cruz del diablo de cuenca, una de las mejores.

Dato Curioso: ¿Sabías que la ciudad de Cuenca cuenta con su propio “Bosque encantado”?

Lo que Vamos a Ver:
  1. Leyenda de la Cruz del Diablo Cuenca Resumen
  2. ¿A qué hace referencia la leyenda de la cruz del diablo de cuenca?

Leyenda de la Cruz del Diablo Cuenca Resumen

Todo empezó hace mucho mucho tiempo, cuando entre la famosa ciudad, se paseada sin preocupación un joven casanova, hijo de oidor de la villa. Dicho joven tenía fama de ser un encantador de mujeres, puesto que poseía un gran atractivo, y una gran palabra para hacer caer a la jóvenes justo donde él quería.

No contento con tener a las damas al pendiente de él, usaba sus encantos para seducirlas totalmente y acostarse con ellas, para luego, destrozar sus sentimientos y abandonarlas. Al joven no le afectaban sus desalmados actos, por lo que estaba constantemente en la búsqueda de alguna joven nueva que pudiese caer en sus engaños.

Un día y sin previo aviso, una muy hermosa joven llega a la villa, presentándose como Diana. Su belleza y elocuencia encantó a todas las personas del lugar, sin importar si eran hombres o mujeres, la hermosura y esencia de Diana se robaba la mirada y los corazones de todos. Fue entonces cuando el joven se decidió a empezar su conquista.

A pesar de aplicar todos sus encantos para llamar la atención de la chica, Diana era una joven muy inteligente, y se negaba fervientemente a cada propuesta que el chico le hacía; sin embargo, este no perdió nunca la determinación ni el chance para intentar seducirla. Le escribía cartas y le adulaba, con la intención de que eventualmente Diana le correspondiera de alguna forma.

Un día, en la víspera de la Noche de Todos los Santos, el Casanova engreído recibe una carta de parte de Diana, la cual le dice que se vieran en la ermita de las Angustias, en la noche de los difuntos, pues había accedido a sus encantos, y se haría suya en dicho encuentro.  El joven tan emocionado como podía estarlo se regocijaba de al fin haber logrado su objetivo.

Llegada la tan esperada noche, nada pudo detener al joven de asistir al encuentro, ni siquiera las fuertes lluvias que golpeaban estrepitosamente  la villa. Con su mejor humor, por ser más inteligente que la joven y haber logrado engañarla, llegó a la ermita, donde Diana ya le esperaba.

En este punto de la leyenda de la cruz del diablo de cuenca, las cosas se empiezan a tornar peculiares y sombrías.

Emocionado y lascivo, se abalanzó sobre la chica para besarla con pasión. Mientras el ambiente dentro de la villa se calentaba, afuera llovía a cantaros y truenos y relámpagos se adueñaban del cielo. No preocupado por ello, el joven seguía en su lujuria tocando a Diana que, en un momento, levantó su falda, dándole señal al chico para pasar al siguiente nivel. Este no perdió tiempo y empezó a desabrochar su pantalón, cuando un rayo resplandece en el cielo y crea luz en la ermita.

El joven vio frente a sí, como los pies de Diana se transformaron en grandes pesuñas, y al levantar la mirada la sangre se le tornó en hielo, pues la persona que hace un segundo era una hermosa joven, había trasmutado diabólicamente frente a él. El Casanova se encontraba helado frente al mismísimo diablo.

Sintiendo como un golpe en su cerebro, reaccionó y salió corriendo de allí, con un desespero tan grande que en solo cuestión de segundos ya se hallaba fuera de la ermita; sin embargo, tan baja era su suerte que el Diablo le perseguía con una voracidad atroz. En su angustia y rogando a Dios de que le salvara, el joven saltó y aferró con premura a una cruz, no sin antes recibir el ataque de la bestia, un zarpazo que, por suerte para él, solo le tocó el hombro.

Al abrir los ojos el demonio ya no estaba; pero, la marca del golpe que evitó, quedó plasmado en la cruz, donde perdura aún hasta el día de hoy.

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¿A qué hace referencia la leyenda de la cruz del diablo de cuenca?

Esta leyenda, como un reflejo del alma, busca guiar a los jóvenes por el camino de la honestidad y pulcritud. El joven Casanova de la historia era deshonesto, aprovechado y malicioso, al punto de que el Diablo se decidió a engañarlo e ir por él.

La enseñanza que deja la leyenda de la cruz del diablo de cuenca es la de la vida honesta, limpia y libre de provocar daño a las personas que nos rodean.

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